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Fe González

Un deseo hecho joya

*areladefe nació en 2005 de una pasión: el deseo de crear belleza y emoción a través de la joyería.

Soy Fe González y llevo más de veinte años diseñando y creando joyas artesanales en Galicia. Cada pieza nace lentamente, fruto de la observación, el oficio y el respeto por los materiales. Trabajo principalmente con plata, oro y cerámica, buscando que cada joya conserve su propia personalidad y acompañe a quien la lleva durante mucho tiempo.

A lo largo de los años he explorado diferentes técnicas, formas y materiales, pero la esencia sigue siendo la misma: unir sueño, técnica y emoción para crear piezas que hablen de nosotros, del paisaje que habitamos y de las pequeñas historias que nos acompañan.

La plata es el metal que más me gusta y el que está más presente en cada una de mis creaciones. Es un metal noble y maleable; la verdad es que trabajar y crear con plata me transmite seguridad. Quizás por eso siempre acabo volviendo a ella.

Fe González

Un deseo hecho joya

*areladefe nació en 2005 de una pasión: el deseo de crear belleza y emoción a través de la joyería.

Soy Fe González y llevo más de veinte años diseñando y creando joyas artesanales en Galicia. Cada pieza nace lentamente, fruto de la observación, el oficio y el respeto por los materiales. Trabajo principalmente con plata, oro y cerámica, buscando que cada joya conserve su propia personalidad y acompañe a quien la lleva durante mucho tiempo.

A lo largo de los años he explorado diferentes técnicas, formas y materiales, pero la esencia sigue siendo la misma: unir sueño, técnica y emoción para crear piezas que hablen de nosotros, del paisaje que habitamos y de las pequeñas historias que nos acompañan.

La plata es el metal que más me gusta y el que está más presente en cada una de mis creaciones. Es un metal noble y maleable; la verdad es que trabajar y crear con plata me transmite seguridad. Quizás por eso siempre acabo volviendo a ella.

El mar como inspiración

Las olas, la luz cambiante, la arena mojada o las rocas de la costa aparecen con frecuencia en mi proceso creativo. A veces se convierten en formas, a veces en texturas o pequeños detalles que, casi sin darme cuenta, acaban formando parte de una colección.

Galicia es el lugar donde nací y vivo, el mar siempre ha formado parte de mi vida. De niña me gustaba pasar el rato entre las rocas, pescar, recoger piedrecitas, conchas o trozos de madera que la marea dejaba en la orilla.

El mar forma parte de mi vida y de mi memoria. Está presente en el paisaje que me rodea y, casi sin darme cuenta, también en la forma en que observo y plasmo mis sentimientos en cada una de mis piezas o colecciones.

Las rocas, la luz, las olas, la bravura del Atlántico Norte... a veces están ahí, en cada joya, en la textura y las marcas que deja el martillo, en el brillo de la plata como si fuera el sol cuando refleja un destello plateado e infinito en el mar.

Antes de aprender a trabajar la plata, aprendí a mirar el mar.

El taller

Mi taller es un espacio donde paso mucho tiempo y siempre me parece pequeño. Está ubicado en el municipio de Oia, Pontevedra, y mi mesa de trabajo mira al Mar.

Es un espacio de calma donde también coexiste cierto caos, ¡para mí casi necesario!

Es aquí donde diseño y fabrico cada una de las piezas que creo; van tomando forma poco a poco.

Trabajar a mano significa aceptar el tiempo que cada pieza necesita, las pequeñas diferencias que pueda haber en cada una de ellas también forma parte de su historia.

Mi taller es un lugar de trabajo y también es un lugar de encuentro. A veces, la curiosidad por saber cómo se fabrica una joya hace que alguien toque el timbre; otras veces es un vecino que simplemente pasa a saludar y ofrecer un café; y otras veces es un compañero de trabajo con quien compartir ideas.

Cada visita aporta algo diferente y todas contribuyen; son conversaciones que forman parte de mi día a día y que, de alguna manera, acaban formando parte también de mi trabajo.

Detrás de cada joya hay artesanía, pero también personas, recuerdos y momentos compartidos.

Estoy convencida de que esto sólo pasa porque vivo en el Rural.

Los materiales y las historias

La plata es el metal noble con el que más me identifico y el que está presente en casi todos mis trabajos.

Pero también utilizo oro, aporta calidez, luz y una elegancia atemporal; para mí, también aporta fuerza. Me gusta usarlo solo cuando la pieza y mis sentimientos lo requieren y, de lo contrario, a petición.

Las piezas de oro que hago por encargo siempre representan un reto para mí. No solo por el trabajo que implican, sino porque detrás de cada una hay una historia, una ilusión o un momento importante en la vida de alguien. Siento la confianza que depositan en mí, el hecho de que me elijan para formar parte de ese momento, y eso me sigue emocionando como el primer día.

Algunas colecciones nacen de la observación de la naturaleza, por lo que el mar está casi siempre muy presente; otras surgen de un encuentro inesperado. La colección 97°, por ejemplo, nace de piezas de cerámica industrial fabricadas en 1997 en la fábrica As Cachadas, en Baixo Miño. Ese descubrimiento abrió un nuevo camino creativo en el que tradición, memoria y diseño contemporáneo dialogan entre sí.

Cada material tiene su carácter y su ritmo. Me gusta experimentar, mezclar, probar...También me gusta visitar mercadillos; siempre encuentro algún tesoro al que darle una segunda vida. Solo tiene que llegar el momento de transformarlo en joyas o en una pieza de colección.

Me gusta verlas, tocarlas y también olvidarlas a partes iguales... En la mesa central de mi taller hay un espacio donde el caos actual coexiste con la clasificación de cada pieza terminada y empaquetada; es allí, en ese caos, donde a veces aparecen las musas y yo, sorprendida, aprovecho el momento.

Detalle de una pieza de la colección Cuncas de areladefe en el taller de Fe Gonzalez

Más que una joya

Para mí, la vida de una joya no termina cuando sale del taller. Es entonces cuando comienza su verdadera historia.

Se convierte en parte de la vida de alguien, la acompaña, cambia con ella y, a veces, continúa su camino, cambiando de manos.

Espero que encuentre en ella algo más que una joya: una pequeña historia que pueda hacer suya.

En un mundo que cambia muy rápidamente, me gusta pensar que una joya puede acompañar a quien la lleva durante muchos años, conservando recuerdos, emociones y momentos importantes.

Cada pieza que sale del taller lleva consigo una parte de ese proceso.

Visita el talller

Si te apetece conocer mi taller de Oia o visitarme en areladefe en La Guardia y descubrir tal vez algún pequeño tesoro, sólo tienes que llamar o escribirme y concertamos una cita previa.

Estaré encantada de recibirte y compartir contigo el proceso de creación de cada colección.